Una de las aventuras mas extrañas que he tenido aquí fue el viaje a Holanda que hice con Fer. La idea principal del viaje era la de ir a una fiesta Trance de Armin Van Buuren, quien algunos recordaran por C-sharp, o al menos yo lo conoci asi. Bueno resulta que es un evento deonde el toca por 9 horas para unas 20000 personas.
Mas alla de lo extraño que pueda parecer viajar a otro pais por solo una noche, quisimos aprovechar el viaje para concer dos ciudades de Paises Bajos. Una es la ciudad de Utrecht, de la cual jamás habia tenido conocimiento pero era donde el evento tomaria lugar, y la otra, por supuesto, Amsterdam. Holanda nos sorprendio por la locura que es, sus peatonales estan llensa de gente y de bicicletas que van y vienen de y hacia todos los lados y direcciones. A diferencia de Alemania, los edificios son muy viejos y pequeños, lo cual demuestra que ese país ha sido densamente poblado desde hace ya un buen tiempo. Los Paises Bajos tienen su nombre precisamente por ser tierras Cerca o incluso por debajo del nivel del mar, lo cual los ha hecho expertos en manejar los flujos de agua. Las ciudades hemos visitado tenian muy lindas peatonales, que corren a los lados de los canales, por donde suelen pasar pequeños barcos. Cuando se quita un poco de gente del camino se logra ver que el lugar es muy antigüo y está un poco descuidado. A pesar de que la sensación que me dio en el momento no fue linda, ahora que lo recuerdo mi imagen mental ha cambiado y pienso que esta antigüedad “cruda” de las cosas le da una belleza que no he visto en otros lugares Europa.
Amsterdam es definitivamente una ciudad muy peculiar. A simple vista se nota que ha sido una gran ciudad densamente poblada desde hace siglos. Los edificios son pequeños y no tan altos, la mayoría de ellos inclinados. Hasta el momento no he logrado saber si eso accidental o a propósito (seguramente ambos dependiendo del caso). La zona antigüa de la ciudad se extiende mucho más que lo que he visto en las ciudades alemanas, lo que hace que uno pueda disfrutarla al salir un poco del caos que es el centro. Calle de por medio hay un canal para cruzar, y las callecitas de los costados hacen de peatonal, ciclovía y hasta incluso calle (hay que estar loco para meter el auto ahí, sin embargo he visto gente haciéndolo). Lo más impresionante de esta ciudad es la variedad cuultural de la misma. Uno puede ver en las caras de la gente que vienen de todos lados del mundo. Extrañamente solo he leído Dutch (lengua Holandesa) en el menú de los restorantes, la gente que caminaba por la calle hablaba inglés, incluso la gente que atendía los kioskos hablaba inglés. Junto con eso lo que pude notar en la gente es que no se veían como gente con un gran estandar de bienestar, había un aire tercermundista que no se acostumbra ver en los países ricos de Europa occidental. Curiosamente localizada en la región más central de Amsterdam se encuentra la tradicional zona roja. El lugar es precisamente tan extraño como se lo suele contar. Los edificios tienen muchas ventanas detras de las cuales se encuentran las prostitutas bailando. En el primer instante que vi eso creí que eran maniquíes haciendo mofa de la “zona roja”, pero en ese instante note que esos “maniquíes” se movian y eran seres humanos de verdad. Más allá de lo curioso de este lugar me resulto un poco deprimente ver gente ofrecida en ventanas como jugetes de plástico en una jugetería.

Intercaladas con estos burdeles se encuentran Coffe Shops, que no son más que pubs donde se puede comprar y consumir Marihuana y hongos alucinógenos, que en dicho país son legales. Tambien negocios especializados en venta de semillas de Marihuana y sex shops. La zona está en lo que sería el lugar más central y bonito de la ciudad, sin embargo es una zona bastante sucia y descuidada. Todo esto es muy extraño por ello vale la pena pasar y verlo, sin embargo lo encontré muy deprimente y le quita belleza a la ciudad.
El estado en el que recorrimos Amsterdam fue realmente deplorable, luego de más de 24 horas sin dormir y 9 horas de bailar quedaban pocas energias para ver la ciudad en detalle. Sin embargo el estpíritu turístico rasca que me caracteríza ayudo a recorrer la ciudad despaciiiito. Creo que he dormido un ratito en en cada banquito del centro de Amsterdam, pero sin dudas ninguna siesta como la media hora que nos mandamos en el banquito directamente al frente de la casa de Anne Frank. Aún así creo que desde que empezamos la siesta hasta que nos fuimos la gente que estaba al final de la cola para entrar a la casa (que ahora es un museo) aún estaba allí esperando. Los museos que hay en amsterdam parecen ser de lo más interesantes, lamentablemente no daba para visitar ninguno asi que disfrutamos de unas horas más en las calles ya entonces soleadas de esta ciudad, antes de comenzar el viaje de vuelta.
El viaje de vuelta fue fatigante porque mi elección de los trenes era demasiado ajustada y hasta tuvimos que viajar con una ruidosa muchedumbre de hinchas futboleros que volvían de un partido. Pero afortunadamente pudimos dormir un par de horas a partir de Colonia y luego en Mainz.
En definitiva fue un viaje de lo más, que vale la pena ir a hacerlo, incluso algún día quisiera volver a concer un poco más y en mejor estado. (Eso sí, no apto para colsed-minded people)
















