Una de las aventuras mas extrañas que he tenido aquí fue el viaje a Holanda que hice con Fer. La idea principal del viaje era la de ir a una fiesta Trance de Armin Van Buuren, quien algunos recordaran por C-sharp, o al menos yo lo conoci asi. Bueno resulta que es un evento deonde el toca por 9 horas para unas 20000 personas.

Mas alla de lo extraño que pueda parecer viajar a otro pais por solo una noche, quisimos aprovechar el viaje para concer dos ciudades de Paises Bajos. Una es la ciudad de Utrecht, de la cual jamás habia tenido conocimiento pero era donde el evento tomaria lugar, y la otra, por supuesto, Amsterdam. Holanda nos sorprendio por la locura que es, sus peatonales estan llensa de gente y de bicicletas que van y vienen de y hacia todos los lados y direcciones. A diferencia de Alemania, los edificios son muy viejos y pequeños, lo cual demuestra que ese país ha sido densamente poblado desde hace ya un buen tiempo. Los Paises Bajos tienen su nombre precisamente por ser tierras Cerca o incluso por debajo del nivel del mar, lo cual los ha hecho expertos en manejar los flujos de agua. Las ciudades hemos visitado tenian muy lindas peatonales, que corren a los lados de los canales, por donde suelen pasar pequeños barcos. Cuando se quita un poco de gente del camino se logra ver que el lugar es muy antigüo y está un poco descuidado. A pesar de que la sensación que me dio en el momento no fue linda, ahora que lo recuerdo mi imagen mental ha cambiado y pienso que esta antigüedad “cruda” de las cosas le da una belleza que no he visto en otros lugares Europa.

Amsterdam es definitivamente una ciudad muy peculiar. A simple vista se nota que ha sido una gran ciudad densamente poblada desde hace siglos. Los edificios son pequeños y no tan altos, la mayoría de ellos inclinados. Hasta el momento no he logrado saber si eso accidental o a propósito (seguramente ambos dependiendo del caso). La zona antigüa de la ciudad se extiende mucho más que lo que he visto en las ciudades alemanas, lo que hace que uno pueda disfrutarla al salir un poco del caos que es el centro. Calle de por medio hay un canal para cruzar, y las callecitas de los costados hacen de peatonal, ciclovía y hasta incluso calle (hay que estar loco para meter el auto ahí, sin embargo he visto gente haciéndolo). Lo más impresionante de esta ciudad es la variedad cuultural de la misma. Uno puede ver en las caras de la gente que vienen de todos lados del mundo. Extrañamente solo he leído Dutch (lengua Holandesa) en el menú de los restorantes, la gente que caminaba por la calle hablaba inglés, incluso la gente que atendía los kioskos hablaba inglés. Junto con eso lo que pude notar en la gente es que no se veían como gente con un gran estandar de bienestar, había un aire tercermundista que no se acostumbra ver en los países ricos de Europa occidental. Curiosamente localizada en la región más central de Amsterdam se encuentra la tradicional zona roja. El lugar es precisamente tan extraño como se lo suele contar. Los edificios tienen muchas ventanas detras de las cuales se encuentran las prostitutas bailando. En el primer instante que vi eso creí que eran maniquíes haciendo mofa de la “zona roja”, pero en ese instante note que esos “maniquíes” se movian y eran seres humanos de verdad. Más allá de lo curioso de este lugar me resulto un poco deprimente ver gente ofrecida en ventanas como jugetes de plástico en una jugetería.

Intercaladas con estos burdeles se encuentran Coffe Shops, que no son más que pubs donde se puede comprar y consumir Marihuana y hongos alucinógenos, que en dicho país son legales. Tambien negocios especializados en venta de semillas de Marihuana y sex shops. La zona está en lo que sería el lugar más central y bonito de la ciudad, sin embargo es una zona bastante sucia y descuidada. Todo esto es muy extraño por ello vale la pena pasar y verlo, sin embargo lo encontré muy deprimente y le quita belleza a la ciudad.

El estado en el que recorrimos Amsterdam fue realmente deplorable, luego de más de 24 horas sin dormir y 9 horas de bailar quedaban pocas energias para ver la ciudad en detalle. Sin embargo el estpíritu turístico rasca que me caracteríza ayudo a recorrer la ciudad despaciiiito. Creo que he dormido un ratito en en cada banquito del centro de Amsterdam, pero sin dudas ninguna siesta como la media hora que nos mandamos en el banquito directamente al frente de la casa de Anne Frank. Aún así creo que desde que empezamos la siesta hasta que nos fuimos la gente que estaba al final de la cola para entrar a la casa (que ahora es un museo) aún estaba allí esperando. Los museos que hay en amsterdam parecen ser de lo más interesantes, lamentablemente no daba para visitar ninguno asi que disfrutamos de unas horas más en las calles ya entonces soleadas de esta ciudad, antes de comenzar el viaje de vuelta.

El viaje de vuelta fue fatigante porque mi elección de los trenes era demasiado ajustada y hasta tuvimos que viajar con una ruidosa muchedumbre de hinchas futboleros que volvían de un partido. Pero afortunadamente pudimos dormir un par de horas a partir de Colonia y luego en Mainz.

En definitiva fue un viaje de lo más, que vale la pena ir a hacerlo, incluso algún día quisiera volver a concer un poco más y en mejor estado. (Eso sí, no apto para colsed-minded people)

Hasta ahora todo lo que he escrito es mas bien descriptivo y con aires positivos. Por supuesto la vida lejos de casa siempre tiene su obvio lado negativo, que no es la idea comentar, pero por supuesto la falta de los afectos se siente. No es mi intención pasar por ello más que las líneas que acabo de escribir. Pero si a otra forma del mismo sentimiento, el que se vive al revés.

Ayer por la mañana mi amiga Birgit (notar que puse la foto más embarazosa que encontré :-P ), a quien conocí aquí en Mainz, partió en un avión hacia una estadía que la mantendrá por 5 meses en China (!). 2 bearsA pesar de que casi desde que la conocí que sabía eso, la verdad que me pegó bastante fuerte su partida, por suerte no es para siempre. Hasta el momento he conocido muy linda gente en Alemania, pero ella es la mejor amiga que tengo aquí. Entre otras cosas esto lleva a que en este momento signifique para mi incluso mas /otra amiga que extrañar del otro lado del mundo/ (en este caso en la dirección opuesta).

Como de costumbre, mi tendencia a abstraer y teorizar todo me llevó a reflexionar sobre esto, sobre las partidas. Así como hace un párrafo (^^) dije que duele la partida de mi amiga, pero “por suerte no es para siempre”, duele mucho también saber que /algún dia lo será/. La verdad que desde que llegué hace un par de meses he visto muchas despedidas, quizá una por mes. En efecto un porcentaje importante de la gente que conocí ya se fue. Por suerte no me llegué a encariñar demasiado con ninguno de ellos. Pero ahora que quien se fue es la mejor amiga que tengo aquí, puedo sentir la relevancia de este aspecto de la vida como extranjero. Hace unos meses partía la primera persona que conocí al salir del aeropuerto. Antes de irse comentaba con una amiga al respecto de otra amiga, extranjera, de como se sentía al respecto de su partida: “Y, ella estaba muy mal. Esta cansada, cada vez que se hace amiga de alguien éste se vaya, y luego a conocer a otras nuevas amistades que a su momento se irán también…”

Me llevó esto a pensar como será esto en 3 años cuando sea yo el que nuevamente parta. Los amigos que uno se haga aquí se van, tarde o temprano. Y si no se van ellos el que se va es uno. Es lo mismo, cuando uno vuelve, en definitiva también se está yendo. En otra fiesta de despedida, de una pareja de Argentinos, el ánimo de melancolía se sentía en ambiente, si bien sin lágrimas. A pesar de que ellos me habían expresado que sentían mucho deseo de volver, luego de un año en Alemania, se notaba como les dolía dejar la gente de aquí. “A nosotros también se nos va a hacer muy difícil dejar las amistades que nos hemos hecho acá. Cuando uno llega acá ya no hay familia. Los amigos que uno se hace son también la familia…” decía una de ellas. Y la verdad que es así. Cuando uno llega aquí dejó todo. No tiene amigos ni familia ni novia, o con suerte algunos tienen alguna de todas estas. Los amigos que uno va conociendo acá pasan a ser /todo/. Así es como también uno tiende a encariñarse con la gente mucho más de lo que uno lo haría en su lugar, incluso con la gente con la que solo tiene contacto por internet. La conclusión termina siendo simplemente la misma que escuché decir de otra de las personas que ya partieron: “Es el precio que se paga por ser extranjero”…

Hola gente!
Ha sido un tiempo desde el último post. Sucede que que muchas cosas van sucediendo, muchas mas de las que puedo contar.

Bueno, ya hace unas semanas de esto, pero es algo que es para contar. Es el carnaval de Mainz. Bien “Carnaval” es algo que suena muy a Brasil, verano, bombuchas, batucada, y así… no todo el mundo lo asociaría al invierno Alemán. Sin embargo el carnaval aquí es particularmente popular. Especialmente en esta ciudad, que es la segunda en importancia en el país, en lo que a Carnaval se refiere (después del carnaval de Köln (Colonia)). Hay gente realmente fanática del carnaval, que espera todo el año para la ocasión, preparando disfraces y carrozas.

Y bien, si no hay bombuchas, ¿de que se trata el carnaval?. Bueno, la idea es un poco diferente a la que tenemos en latinoamérica, si bien es muy parecida. La componente principal del carnaval son los disfraces. Todo el mundo se disfraza de algo, *todos*, tanto que uno se siente desubicado si sale a la calle sin disfraz (!). La frase es “Don’t make the fool this day and be the fool the rest of the year”.

Como muchos magunzianos (creo que ese es el castellano para personas de Mainz (o Mayence o Magunza)), mi amiga Birgit es una de estas personas que aman el carnaval. “Es lo mejor del año” me dijo en su castellano con acento particular. Cuando ella me describió de que se trataba el carnaval yo le respondí “Yo jamás haría eso (cuz I’m just too shy)”. Una semana después estaba en su casa poniéndome un disfraz (de los muchos que ella guarda), recordando lo que le había respondido.

La idea consiste básicamente en ir a un costado del camino por donde pasará el desfile de carrozas (Zug), y saludar a todos los que estén disfrazados con un “helau!” (ojo, en colonia se debe decir “alaaf”, la gente es muy quisquilloza con esto, especialmente siendo que están borrachos). La gente se encuentra en su mejor humor, poniendo el todo el color que las nubes se han robado. Como cualquier fiesta en Alemania, el alcohol corre como la corriente del Rhein. Está incluso justificado, hace realmente mucho frío pero uno pasa todo el día afuera. La gente en el desfile arroja caramelos, chocolates y otras cosas (útiles o no) desde las carrozas (a esta altura tengo que decir que los chocolates Milka pueden doler bastante).
Los desfiles tienen también coleografías y bandas (un poco diferentes a las batucadas, pero con una onda similar). Y por razones históricas, las carrozas típicamente son una sátira de algún problema o queja de la gente, desde un punto de vista gracioso. Por ejemplo, una carroza mostraba un ladrón robando una cartera, y del otro lado un una persona leyendo la factura de la energía, el título era algo así como “profit”. Según la gente me trató de comentar (la gente es muy amigable y lo trata de introducir a uno en la esencia del carnaval), el carnaval históricamente era la manera que tenía la gente de quejarse de los reyes y la gente bajo cuyo poder se encontraban.

El carnaval en realidad dura tres meses. Por aquí es llamado “la quinta estación (del año)”. Empieza el 11/11 a las 11:11 hs (puntualmente, claro), día que tiene una gran fiesta. Después hay pequeños desfiles en distintos lugares de la ciudad, que uno solo se entera si es del lugar. Los últimos días, que son del jueves de cenizas (Ascherdonnerstag) hasta el lunes de rozas (Rosenmontag), el evento mas grande del año. El Rosenmontag es teóricamente el último día que se puede festejar hasta pascuas.

Luego de muchas horas de gritar helau! saltar y cantar “por fonética” el desfile termina y la gente se va a la plaza a comer algo y escuchar música. La fiesta sigue y sigue, se hace de noche y toda la peatonal de Mainz esta repleta de gente festejando. Hay varios escenarios poniendo música, ademas de locales dispuestos de bratwurst (choripanes, pero sin chimi), glühwein (vino caliente, por más que suene raro) y otras cosas. A todo esto mis amigos ya estaban cansados y se fueron a sus casas, pero yo tenía ganas de seguir andando. Así dando vueltas me encontré con un grupo de estudiantes muy divertidos y nos la pasamos saltando y cantando hasta que terminó todo. Después nos fuimos a un boliche, pero bueno, ya eso otra historia…

Como era de esperar, la semana posterior al Carnaval tuve que luchar contra un resfrío, “Clavera no chilla” me decía mi hermano por el chat. Y bueno, la verdad que valió la pena. Aún hoy por ahí me encuentro tarareando las canciones con ritmo super-alemán que (según me contaron) dicen cosas como “tenemos el mejor carnaval”, “amamos Mainz”, etc., re localista me volví.

Bueno, así que ya estoy esperando el próximo año volverme a encontrar con la gente que conocí en esos días. Mmmm ya voy pensando que disfraz me puedo hacer :-)

Hola gente. Hoy estoy un poco ocupado en el trabajo, pero quiero escribir una entradita conmemorando este día; hoy se cumplen tres meses desde que puse los pies en Alemania…

el Rhesin

Y que significa eso… Nada, básicamente que se me acabó la visa. Pero no se preocupen que no soy un ilegal, me dieron otra. Es una visa un poco chota porque es solo por otros tres meses, por preoblemas burocráticos. Es que este país tiene mucha más burocracia de lo que uno se imagina, en algunos casos muchísimo más que en Argentina.

Así que para los que se preocupan por mi bienestar, puedo hacer un pequeño resumen de como van las cosas por aquí. Hasta el momento he tratado de no dedicarme demasiado al turismo, me lo tomo con paciencia, bueno, que uno también tiene que trabajar. Además ya suficiente con, trabajado solo dos meses, haberme tomado dos semanas de vacaciones para pasarlo con l@s chic@s en España (ojo, ich bin kein gnocci).

Aquí en Mainz he paseado bastante por el casco histórico de la ciudad (aunque queda mucho por conocer), y he ido a algunos eventos importantes de la cultura “Meenzer”, como el principio del Fastnach (básicamente un carnaval, en invierno), el Wheinachtsmarket (mercado de navidad, una feria/kermés muy linda), o el Hochheimsmarket (otra feria pero en otra ciudad), he visitado algún que otro bar con gente del instituto e ido a un par de fiestas de la Uni. También he conocido bastante gente y de muchos lugares del mundo, que hablan distintos idiomas (además de inglés) y piensan diferente. Totalmente en algunos casos, como el muchacho de India que se fue para allá a conocer a su esposa (posta, es como en “Los Simpsons”). Y los alemanes que he conocido hasta ahora han sido como mínimo muy amables y siempre dispuestos a ayudar (muy opuesto a lo que se augura por ahí, se ve que he tenido mucha suerte).

Suburbios de Mainz

La vida de “amo de casa” ha ido de pelos, me refiero a vivir solo, o mas o menos solo. De en serio, adaptarme fue muy fácil. Ahora hago las compras, me cocino, lavo y limpio… y hasta lo disfruto! :-O. Bueno todo eso es muy fácil con un lavarropas automático y suficiente plata ;-) . Y con la “extrñitis” también voy bien. Es verdad que al principio todo pasa tan rápido que uno ni se acuerda, el tiempo vuela. Todavía estoy “al principio”, aunque de a poquito uno va empezando a notar la distancia (bueh, típico mio, el “autoanálisis”). En el trabajo las cosas van de a poco progresando. También voy aprendiendo el idioma y ya puedo comunicarme un poco, mis compañeros me están ayudando también con eso para que me sienta más confiado y eso me hace sentir muy bien, bueno, más allá de que es totalmente emocionante comenzar a hablar otro idioma… y Mas aún es realmente tan emocionante conocer otra cultura.

Pinos

Así que bueno, todo un éxito estos tres meses, veremos como siguen las cosas pero de momento quiero dejarles la tranquilidad de que me siento feliz aquí y que las cosas van yendo bien. So /ein “Prost” für Deutschland, und für die Zukunft/

De regreso de Palma de Mallorca, España, me voy a dedicar a escribir un poco sobre mis dos semanas allí.

Todo comenzó cuando, unas semanas luego de llegar a Alemania mi amigo Fer me cuenta que el ha decidido un rumbo similar, pero con destino a Palma de Mallorca. El anuncio fue muy emocionante para mi, me hizo revivir el momento en que yo tome la misma decisión, algunos meses antes. Inmediatamente comenzamos a hablar de la posibilidad de visitarnos mutuamente en nuestros nuevos lugares y viajar por Europa. De todos modos a mi me sonaba como algo lejano.
Sin embargo no lo era, porque un tiempito después me propone pasar Navidad o Año nuevo con él… Bueno, resulta que *cierta gente* cuando se le da la mano se te agarra del codo… Y ese fui yo :$, porque al haber un vuelo muy barato por quedarme también año nuevo (y mi miedo de sentirme muy solo en las fiestas, que nunca había pasado sin mi familia) le propuse quedarme hasta empezado el 2008. Así es como en unos días tenía organizada mi estadía en Palma.
Playa de Arenales, Mallorca

En este momento me encuentro en el avión de regreso a Alemania y me he quedado pensando en lo buena que fue esta experiencia. Acabo de convivir dos semanas con tres personas fantásticas, Fer, Le y Lau (A las últimas las conocí allí mismo)… Chic@s, debo decir que he disfrutado muchísimo estas vacaciones y sinceramente es imposible no encariñarse con ustedes.

Fer, Le, Yo y Lau

A todo esto Jugamos mucho juntos a los videojuegos, viajamos, salimos a caminar, comer, sacar fotos… De todo, unos anfitriones geniales. Viajamos por algunos lugares de Mallorca (si bien quedó mucho mas para conocer y el clima invernal no ayudó mucho). Las callecitas del casco histórico de Palma, los hermosos paisajes de Sòller, encerrada entre verdes montañas (para nosotros se sentía como estar en los Alpes Franceses… aunque nunca estuvimos ahí) y su bahía, la playa casi-alemana de Arenales y lujoso puerto del cual ya no recuerdo el nombre. Sin dudas una isla hermosa.
La catedral de Palma de Mallorca

Pasamos las fiestas con un grupo muy piola de Argentinos que viven en España. La navidad me sorprendió mucho, ya que en España casi no se festeja. Hubo bis en año nuevo, que allí se festeja con muchos fuegos artificiales igual que en Argentina, además había alguna gente de otras nacionalidades, baile y… otras chanchadas.

Bueno, ahora estoy ya de regreso y pronto debo volver a trabajar. A pesar de que ahora Mainz es mi lugar no deja de ser para mi seguir en la montaña rusa, ya que no es a casa a donde vuelvo, sino a seguir conociendo una cultura extraña. Fuera de eso, yo se que dejo algo de mi en Palma… el cepillo de dientes ;-) .

Así y todo me da un poco de nostalgia dejar a estas personitas con quienes en este tiempito me encariñe mucho y espero pronto volver a ver.
/Hope to see you soon!/

En Alemania la fiesta mas importante es sin duda la navidad. Si bien aquí nada termina con el año, sino que son como unas vacaciones de invierno.

A la manera de muchas empresas, el instituto donde trabajo tiene una gran fiesta de navidad. En realidad es bastante antes de navidad, este año fue el 13. Sin embargo esta luego de la “temporada navideña”, que empieza el 6 de diciembre. Se considera que a partir de este día uno puede “oficialmente” desear feliz navidad a la gente.

Que puedo decir, fue un FIESTÓN, como diríamos en Córdoba. Todo el instituto presente, en el cual hay gente de todas las nacionalidades, colore, edades y etnias.

La fiesta empezó temprano, a manera de un lunch, muy tranquilo, como se espera en una fiesta “corporativa” en un lugar científico de mucha reputación. Luego de unas horas comienza el show, el cual es preparado por cada uno de los 6 grupo uno cada año. Esto nos dejo completamente sorprendidos a todos los latinos que estamos por aquí, ya que los actores de los muchos espectáculos presentados no fueron mas que los estudiantes y trabajadores (incluso jefes) de los respectivos grupos, y demostrando una variedad de talentos y cualidades histriónicas que uno no esperaría en Argentina, y menos nos esperábamos eso de los tan llamados “fríos e inexpresivos” alemanes. Incluso mis mismas compañeras de trabajo (algunas de las cuales ja-más esperaría se sumara para un acto de ningún tipo) bailaron, hicieron coleografías y cantaron en vivo (y algunas muy bien), haciendo de “Spieß-girls” (suena muy parecido a spice girls, pero es el nombre del jefe del grupo). Genial, quería tener mas ojos para poder ver y sacar fotos al mismo tiempo.

Luego de varias coreografías, musicales (ojo, *nada* de playback), siempre con mucho humor de por medio la escena termino con un canto general de una canción navideña. Y más aún, todo el mundo canta, por mas que usualmente uno le suene ridículo, la gente simplemente se divierte.

Terminado el show se armó en el instituto una especie de bar, con comida y bebida gratis y de todos lados del mundo. Eso incluye postres y ensaladas, carnes, vinos jugo y, por supuesto, cerveza. Como los que me conocen sabrán, yo estoy muy interesado en las cuestiones culturales, por lo que me arme un “mundial de comida” en mi plato. China, Italia, Tailandia, y otros representados (cada comida tenia su banderita).
Luego de comer y hacer sociales con gente de Alemania, Grecia, España, Korea, etc. (no me canso de contar países, es tan lindo tener las culturas de todos lados del mundo al alcance de uno) llego el momento de otro show. Así como este instituto tiene mucha gente talentosa (y no tanto) científicamente, también hay gente muy talentosa en otros aspectos, en este caso, musicales. Se presentaban dos bandas, una de ellas era nueva. Toda gente del instituto, que uno se cruza en los pasillos e incluso comparte la oficina, sin dejar notar lo que saben hacer.

Lamentablemente no recuerdo los nombres de ninguna de las bandas, lo que si puedo decir es que tocaron con una calidad que no esperaría en grupos de Córdoba que pretenden llegar a grandes, mucho menos aún en compañeros de trabajo.

Abajo, en el público la gente estaba muy entusiasmada y nos divertimos como en un concierto de otra banda, como si no nos conociéramos. Aunque no lo crean se armó un “pogo” (/pocken/, en Alemán) muy bueno. Si, entre científicos, y en la fiesta del instituto. Y como era de esperar estaba precisamente en el medio. ¡Genial!.

Como no era suficiente, luego de los conciertos el /hall/ del instituto se había convertido en una pista de baile con un DJ poniendo música, mesas para seguir comiendo y bebiendo (gratis) y charlando. Ya habían pasado como 5 o 6 horas desde que todo el evento comenzó pero la cuestión seguía estando divertida. Entonces, como veníamos con buena onda del concierto seguimos bailando abajo.

Allí me quedé hasta las 3 de la mañana, ya que al otro día tenía un turno con el médico a las 9 de la mañana. La fiesta estaba bastante apaciguada, pero para nada terminada y alguna gente seguía bailando. Pobres los que se tenían que encargar de la barra.

En resumen, una fiesta nos cambia bastante el punto de vista no solo de la sociedad Alemana sino también de los científicos en si.

Lo que fue sin duda una gran noche, y ahora entiendo por que todo el mundo espera y prepara con tanta ansia esta fiesta, la misma ansia a la que me sumaré yo el próximo año.

He aquí uno de los tantos experimentos culinarios llevados a acabo hasta hoy. Bah!, que “tantos”, en realidad es uno o dos por semana, cuando hay tiempo.

DSCF0298

En este caso resultó muy bien. Son berenjenas rellenas con queso roquefort, y zanahorias fritas (!).
Lo de las zanahorias firitas salió por error de otro experimento hace unas semanas. Cuando me dí cuenta estaba fritando zanahorias, algo en lo que jamás había pensado.

El resultado fue todo un éxtio. Y muy simple:
1) Lavar las berengenas (Auberginen), cortarlas a la mitad y sacarles el contenido (no vaciarlas demasiado, que pierde la gracia).
2) Luego a la pulpa de la berenjena se la corta en cubitos, al igual que el queso roquefort.
3) se vuelve a poner dentro de las berenjenas ahuecadas mezclados con sal y aceite.
4) El resultado va unos 20min en el horno a uno 200º.

Mientras uno frita las zanahorias o hace lo que sea con lo que se quiera acompañar (alguna salsa no vendría mal).

…Y listo!

Pronto el dolor de oídos me anuncia el pronto aterrizaje. El avión atraviesa las nubes y el sol desaparece, pero ahora puedo ver la superficie llena de árboles y de casas en regiones perfectamente delimitadas por lineas rectas. Esa  organización tan geométrica y perfectamente delimitada me hizo recordar a donde estoy yendo. Pronto el aterrizaje, y luego de unos minutos estaba en tierra. Desde ese entonces, como dicen que en Alemania se respetan mucho las leyes, me he mantenido en tierra, respetando la ley de gravedad.

Mi primera impresión luego de caminar unos minutos por el aeropuerto era que éste no estaba tan limpio como los de España y Chile. Tampoco era tan lindo, si bien parecía muy tecnológico, no parecía nuevo y todas las formas eran rectas, a diferencia del aeropuerto de Barajas. También había más gente que en los otros aeropuertos.

Mientras caminaba andaba preocupado porque nadie me había dicho si tenía que pasar nuevamente por inmigración ni donde estaba. Parecía que este era el destino final para todos.

Seguí caminando como el resto de la gente y finalmente me metí en una puerta giratoria. Ahí me encontré con mucha gente recogiendo sus valijas de las muchas cintas. Pensé: bien, entonces éste debe ser el fin del recorrido… Me paré en frente de una cinta a esperar mi mochila. Luego de un rato de esperar escuche que por los altoparlantes anunciaban la llegada de las valijas de otro vuelo por una cinta en particular. Entonces me dí cuenta que estaba esperando en una de las tantas cintas elegida al azar, sin ninguna razón para pretender que mis valijas lleguen por allí (el que me conoce no se sorprenderá de eso :-) ). Finalmente me fije en mi pasaje donde debía esperar, y luego de un buen rato apareció. La levanté y atiné a la puerta, aunque no sabía cual era la puerta. Luego de dar unas vueltas con las mochilas en un carrito, encontré la salida. Había puestos de vigilancia pero nadie en él. Entonces esperé a ver que otro salía para verificar, y salí. Tranquilamente podría haberme llevado la mochila de cualquier otro.

Mi vuelo llegó adelantado y yo había avisado que iba a llegar más tarde (ni me había fijado bien a que hora llegaba), por lo que me quedaba esperar. Por ello dí unas vueltas por la parte comercial del aeropuerto. Para ese momento ya era de noche. Averigüé en un teléfono si no tenía que pasar por inmigración y me respondieron que no, que estaba listo para irme. Llamé a casa (unos 30 segundos que costaron €2) y me puse a esperar.

Finalmente luego de unos minutos llegaron dos personas. “Hola, ¿Tú eres Guillermo?” preguntó uno. Resultaron ser mis nuevos compañeros de trabajo.

El aspecto internacional del instituto se hizo evidente desde el primer momento. Quienes me vinieron a buscar eran un Español y un Indio (y no de los que tiran flechas). Luego de unos minutos en auto legamos al instituto, donde me mostraron brevemente mi oficina y me dejaron con otra compañera de trabajo. Ésta vez rusa (si, muchos ya saben cual es) y me levó en auto al lugar donde me quedaría. Antes de despedirme me acompaño a pedir algo para comer a la pizzería de la esquina. Por alguna razón ese fue el momento más deprimente de toda mi estadía en este país (al menos hasta el momento). La pizzería era uno de los “típicos bares alemanes”, adentro la gente (con aspecto de viejos verdes y borrachos) tomando, fumando, y hablando en un idioma que no entiendo. ¿*Que-hago-acá*? me pregunté. Finalmente nos trajeron la pizza y pudimos salir de ese _horrible_ lugar.

Me despedí de la rusa, y me fui a mi habitación. Entonces, ahí solo, con la sensación que me había dejado estar en ese bar y esa gran habitación vacía me pregunté otra vez que hacía ahí. Como consuelo al menos ya no estaba en ese bar (aún hoy me pregunto por que me dio esa impresión tan terrible).

Antes de terminar el día salí denuevo a buscar un teléfono para llamar a casa, pero si mal no recuerdo los teléfonos que encontré no funcionaron (en realidad no supe como hacerlos funcionar). Volví a casa y ya con una sensación más calma, luego de haber caminado un rato de noche por calles desconocidas y vacías de gente, me fui a dormir. “Mañana empieza otra etapa”…

Di algunas vueltas por el hermoso aeropuerto de Santiago de Chile, siempre con un poco de miedo de no saber como meterme en el siguiente vuelo, es que soy de las personas que se fijan muchas veces si el reloj tiene la alarma prendida antes de irse a dormir, si me entienden lo que digo.

El avión por los ventanales se veía inmenso. Unos minutos con el peso en la espalda y a comenzar la segunda parte del vuelo.

Una vez adentro, perdí la ilusión de viajar otra vez en la ventana. Es que este avión tenía un a fila en el medio. Me senté y entre el rondante acento chileno comencé a escuchar un poco de acento español. En breve la pista, la vuelta, la aceleración y el cielo. La dirección ahora era la correcta, hacia el /viejo mundo/!

Antes de que pudiera darme cuenta la noche había acabado y por razones que en ese momento no comprendí, el desayuno y almuerzo se sirvieron juntos.

Mi vuelo estaba anunciado para aterrizar en España pasado el mediodía, pero recién acababa de amanecer. Sin embargo poco después de acabar con los ambas comidas se anuncia el descenso. Luego de un tiempo de desorientación comencé a comprender, que el mundo gira más lento de lo que el avión viaja, y que en realidad era el mediodía.

Mientras el avión aterriza pudé ver la árida geografía madrileña. El calor se hace notar apenas llego, y la mochila parece pesar mucho más que antes.

El aeropuerto reluce, tiene aspecto a nuevo y sobre todo, gigantesco. Tanto es así, que las dos horas que tengo de espera para subir mi último vuelo del viaje me las paso viajando entre cintas, ascensores y subtes que conectan las dos partes del aeropuerto de Barajas. En el momento cuando me subí al ascensor con otra gente que al parecer venía de Rusia, me dí cuenta que lo de el aseo personal en Europa es efectivamente lo que se cuenta… Fue un momento difícil, pero por suerte solo fueron dos pisos…

Pase un poco de miedo al pasar por inmigración, por lo que uno escucha en la calle, pero luego de hacer la cola con mucha gente de centroamérica, el tramite solo duró unos segundos. Luego, otra vez las cintas, ascensores y subtes hasta llegar a la compuerta indicada, con solo unos minutos sobra.

En la espera para entrara al avión escuchaba que la gente que esperaba también en esa compuerta hablaba alemán. También se sentía un olor fuerte cuando algunos pasaban cerca. Por suerte días mas tarde me quedaría claro que solo una pequeña minoría en este lugar tiene ese mal habito, sin embargo ¡ellos sí que se hacen notar!.

Pronto subimos al avión. Este pertenecía a otra empresa (Iberia, en lugar de LAN), y el interior parecía más a un colectivo de larga distancia en Argentina, que a los hermosos aviones en los que había viajado (y, a esa altura esperaba comida gratis y pantallas LCD como algo normal).

Aunque fuese la tercera vez en el día que lo vivía, el despegue no dejaba de ser fascinante, mas aún siendo que me volvió a tocar en una ventanilla. Pronto me despedí de España (si bien no será por mucho tiempo -¡chan!-) y partí rumbo al norte. Esperaba ver un espectáculo similar al de la cordillera de los Andes en los pirineos, pero de en un momento todo abajo se convirtió en nubes. Esporádicamente algunos “huecos” dejaban ver los pueblos de Francia, que muestra un color verde oscuro, muy diferente al verde furioso de Córdoba y al terreno marrón español y al chileno. En un momento el piso eran solo nubes y comencé a ver aviones a chorro que dejaban su estela en el cielo turquesa, en una cantidad que nunca había visto antes. La imagen era surrealista, el cielo turquesa, abajo las nubes y las naves que dejan su rastro mientras cuzan delante del sol… Parecía más bien un paisaje realizado por computadora o por un artista de paisajes…

Se que todavía no terminé de contar como llegué aquí, pero es que hace un mes que ando dando vueltas y no podía sacar fotos!

Finalmente, tengo una cámara. Las fotos están en

http://www.flickr.com/photos/elotariodelguille/

¡Espero les gusten!

Johannes Gutenberg

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